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    Mercancía Frágil; Misión Rango: C

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    Furunatsu Hikari
    Gennin
    Gennin

    Mercancía Frágil; Misión Rango: C

    Mensaje por Furunatsu Hikari el Vie Jul 31, 2015 8:52 pm

    Era de noche, la luna se postraba ante todo el firmamento iluminando el camino con su luz brillante, mientras que los insectos y lobos salvajes acompañaban la noche con una tonada siniestra y escalofriante, fieles acompañantes de la congelante brisa que pasaba por todo el lugar. Furu se encontraba sentado frotándose las manos con su pecho en una rama de algún gran árbol que se encontraba en las afueras de Kirigakure, esperando a alguien. -Espero que el Mercader llegue a la hora acordada, todavía no puedo lograr acostumbrarme a este frio por muchas horas seguidas...- Pensaba mientras bajaba de la rama de un gran salto, al caer, flexiono las rodillas para no sufrir algún daño, y mirando a ambos lados del camino cada vez se preguntaba con mucho escepticismo si el tan mencionado hombre llegaría al lugar propuesto días antes.

    Al pasar unas cuantas horas, por el camino se podía divisar una silueta que caminaba lentamente, esta venia empujando un objeto muy parecido a una carreta con dos ruedas muy grandes que venían a los costados del sujeto. -Por fin llegó...- Furu se acercó para poder brindarle ayuda al hombre que se venía aproximando por el camino. Al llegar a su lado, el señor, que tenía características de una persona cuarentona con barba, observó a Furu de arriba a abajo y después de una pausa breve le dijo.   -¿Tu eres mi guardaespaldas?- Furu tomo el lugar del señor empujando la carreta mientras este se montaba en la misma para descansar un poco.      -Si señor, es un placer poder servirle a mi aldea...-

    -Antes de continuar muchacho, debo informarte de algo que creo debes saber acerca de mi... Soy uno de los mercader más importante de Kiri, debido a esta gran fama que pude pulir tanto afuera como adentro de nuestra aldea, en los últimos dos años he sido víctimas de atentados por parte de las personas que quieres sobresalir en el mercado de armas...- Furu seguía empujando la gran carreta, volteo hacia atrás y toco la madera del gran artefacto que empujaba. -Así que estamos transportando armas... y muchas por lo que veo, está un poco pesada esta cosa- Cerró los ojos. -Por cierto, no me ha dicho su nombre... o es que ¿prefiere mantenerlo en secreto?- El señor bajó de la carreta, y comenzó a caminar al lado de Furu mientras estiraba sus extremidades. -No veo que mi nombre sea de gran relevancia... y si, aquí estamos llevando la mejor variedad de Kunais, shurikens, espadas y otras cosas que son de gran ayuda para todos los ninjas que...- Furu se detuvo y silencio al señor con su dedo, este seguía con los ojos cerrados pero tenía el ceño fruncido. sus ojos se abrieron súbitamente, revelando consigo que había activado el "Byakugan" mientras exclamaba en voz alta. -Bajen de esos árboles... ya los vi, y por su propio bien les recomiendo que se larguen de mi camino, no tenemos asuntos con ustedes...- Furu le señalo al mercader que entrara a la carreta junto a las armas para resguardar su seguridad ante esta amenaza que se presentaba ante su presencia.

    Tras la cruda invitación que realizó Furu hacia las figuras anónimas que se escondían entre las ramas de los arboles, estas bajaron al mismo tiempo permaneciendo agachados en el suelo, cruzando miradas entre ellos y murmurando cosas a los cuatro vientos. Al ver la silueta de los dos extraños, pudo notar que estaban articulando la boca y agitando las manos, como si se encontraran nerviosos por la presente situación. Furu dejo atrás a la carreta con el mercader dentro, y decidió acercarse lentamente hacia la posición de los chicos. -No te acerques... no queríamos hacer nada, lo sentimos por favor... esa bandana que llevas en el brazo... no queríamos hacerle nada a un shinobi, por favor no nos mates...- Para el asombro de Furu, aquellas siluetas que se encontraban en el camino, con mascaras, kunais y cicatrices, no eran mas que dos niños. -¿Que hacen aquí?... ¿Donde están sus padres?...- Preguntò mientras ayudaba a los chicos a levantarse del suelo. -Nuestros padres están...- Hubo un silencio cortante en la voz de la pequeña niña, mientras que tratando de taparse la cara, una lagrima corría por su mejilla derecha. Furu se agacho para estar cara a cara con la pequeña infante. -Comprendo, tranquila... todo va a salir bien... ¿Son hermanos?- Le pregunto al pequeño chico que se había quitado la mascara, para mostrar a la luz sus cicatrices y marcas inducidas. -No... ni siquiera la conozco, y no tengo porque darte explicaciones... tu eres igual a esas personas, !!!Asesinos¡¡¡- Exclamo el pequeño chico mientras corría hacia el bosque sin dejar una explicación a sus palabras. por otro lado, la pequeña se encontraba llorando desconsoladamente y Furu en un acto de humildad, conmovido por la niña, la abrazo.

    -Oye chico... ¿Todo bien por ahí?...- Preguntò el mercader mientras salia de la carreta con precaución. -Si señor, todo fue un malentendido... Como podrá ver, alguna persona mando a estos niños para atentar contra usted... pero, sinceramente no tiene mucha lógica esa movida- Decia mientras caminaba hacia la carreta llevando consigo a la niña. -¿La llevaras con nosotros?- Preguntò el señor con rostro de enfado. -Te recuerdo que están aquí para robarnos... o algo peor muchacho- Furu coloco a la niña adentro de la carreta mientras desactivaba el "Byakugan". -Pero no lo hizo... solo es una niña señor, no causara molestias...- Menciono mientras seguía su camino junto a su nueva compañera hacia el lugar de encuentro.

    -Estos mercenarios, sencillamente no tienen corazón ni sentido común... supongo que son los rebeldes... ¿tanto así estarán buscando armamento?- Pensó mientras sentía humedad en su rostro, y el sol empezaba a salir a lo lejos, ocasionando un reflejo muy hermoso en el inmenso mar. -Bueno señor, ya estamos cerca del barco que lo transportara a usted y a su mercancía-Al pasar unas horas, efectivamente un gran barco a vapor llego al puerto donde se encontraban esperando ansiosamente, el señor termino agradeciendo y firmando una carta donde aceptaba y confirmaba que Furu lo había protegido de camino hacia su barco de entrega. Al final la niña quedo al lado de Furu mientras veía como el barco se alejaba lentamente, dejando en el cielo un espeso camino de humo negro.

    -¿Te gustaría ir a la aldea?... Ahí podrás quedarte en una casa, estarás protegida y no tendrías que preocuparte de nada... ¿Que te parece?- Preguntò, mientras mostraba una sonrisa sincera y se rascaba la cabeza esperando que tal vez la pequeña niña lo rechazara y decidiera irse por alguna parte de estas frías y peligrosas tierras. La niña observo a Furu, sonrió, y lo tomo de la mano. -Si me gustaría...- Tras escuchar esto, Furu la coloco en su Hombro y ambos partieron de nuevo hacia Kirigakure.

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